Top TenPlates
EnglishEspañol
Plato 03 de 10

Tamales de puerco

Masa batida con manteca hasta que una bolita flota en agua fría, puerco cocido en chile rojo de guajillo y ancho, y un vapor largo. Cuando salen bien, el tamal se desprende limpio de la hoja.

Preparación
2 h 15 min
Cocción
3 h
Porciones
Unos 28–32 tamales medianos
Dificultad
Difícil

Investigada · Prueba en cocina pendiente

Elija el formato. La vista previa mostrará cuántas páginas necesita.

Ingredientes, equipo, pasos breves y conservación. Las recetas con varias preparaciones pueden necesitar más de dos páginas.

Instrucciones completas, notas de ingredientes y conservación.

Tamales doblados en hojas de maíz sobre una rejilla de vaporera dentro de una canasta tejida, las hojas teñidas de naranja por el chile, uno abierto que muestra masa de tono rojizo alrededor de un relleno de puerco más oscuro, con una olla de barro detrás.
Comparta este platoPinterest (abre otra pestaña)

Los tamales de puerco fallan cuando la masa queda densa, por poca grasa batida o por falta de aire. Los tamales de puerco en chile rojo del centro de México usan masa batida con manteca hasta que una bolita flota en agua fría, hojas de maíz, y un relleno de puerco cocido en salsa de guajillo y ancho. Cuando salen bien, el tamal se desprende limpio de la hoja.

Lo que sigue es la versión de casa, pensada para una tanda que se desprenda limpia de la hoja, con una masa que sepa a maíz y manteca en lugar de a engrudo. Use harina de masa etiquetada para tortillas y tamales cuando no hay masa fresca de nixtamal, y declara la desviación del polvo para hornear si no quiere batir manteca sola veinte minutos.

Un buen tamal de puerco huele a maíz cocido al vapor con chile y grasa. Cuando la hoja se abre y la masa se queda atrás en un cilindro suave, se acabó la discusión con la técnica. Haga la tanda completa, porque las medias tandas se llevan casi el mismo tiempo.

Ingredientes

  • Hojas de maíz

  • 40–45 hojasHojas de maíz secasun paquete de unos 250–300 g / 9–10 oz; las de más cubren roturas y dobles envolturas
  • Puerco y relleno de chile rojo

  • 1.4 kgPaleta de puerco deshuesadacortada en trozos de 5 cm / 2 in
  • 1 medianaCebolla blanca, partida a la mitadunos 200 g / 7 oz
  • 6 dientesAjo, machacado
  • 2 hojasHojas de laurel
  • 10 gSal koshermás al gusto
  • 2–2.5 LAgua, para cubrir por 3 cm / 1¼ in
  • 6 chilesChiles guajillo secosunos 45 g / 1½ oz; sin rabo y sin semillas
  • 3 chilesChiles anchos secosunos 40 g / 1½ oz; sin rabo y sin semillas
  • 2 chilesChipotles en adoboopcionales, para más humo; unos 20 g / ¾ oz
  • ½ cdtaOrégano mexicano seco
  • ¼ cdtaComino molido
  • 15 mlVinagre de manzana o blanco
  • Pimienta negra recién molida
  • Masa

  • 500 gHarina de masa etiquetada para tortillas o tamalesno harina de maíz común, y no polenta
  • 500–600 mlCaldo de puerco tibio del hervor, coladomantenido a unos 50–55 °C / 120–130 °F
  • 250 gManteca de puerco fresca, a temperatura ambiente frescasuave, no líquida
  • 10 gSal kosher
  • 8 gPolvo para hornearuna desviación por una masa más ligera; las tandas tradicionales de prueba de flotación pueden omitirlo si bate lo suficiente

Sobre los dos sistemas de medida

Aparecen el métrico y las tazas estadounidenses para que pueda escalar sin caer en una espiral de conversiones a media producción.

Tiempo pasivo, contado aparte

El remojo de las hojas es de al menos 30 minutos, o toda la noche en agua fría si empieza la víspera. No pide manos y queda fuera de los tiempos activos y de cocción citados arriba.

Utensilios

  • Olla vaporera ancha con rejilla que quede por encima de 3–4 cm / 1½ in de agua
  • Báscula de cocina
  • Batidora de pedestal, o un brazo fuerte y un bol grande
  • Licuadora
  • Pinzas
  • Hilo de cocina, opcional, para quien doble con desorden

Método

  1. Remojar las hojas30 min, o toda la noche

    Separe las hojas y sumérjalas en un bol grande o en un fregadero limpio con agua tibia. Póngales un plato encima para que se queden abajo. Remoje al menos 30 minutos hasta que estén flexibles y de un verde mate, no quebradizas. Toda la noche en agua fría está bien si empieza la víspera; escurra y seque con palmaditas justo antes de untar, para que el agua no adelgace la masa.

    Guarde las mejores hojas anchas para envolver, y rompa las delgadas en tiras para amarrar si le gustan los tamales atados.

    Sobre el remojo: una hoja tiesa se parte al doblar y deja escapar el relleno en la vaporera. Las hojas suaves se portan como papel húmedo, cooperativas y no aguadas.

    Separe las hojas, sumerja en agua tibia y hunda con un plato al menos 30 minutos hasta que estén flexibles, o remoje toda la noche en agua fría. Escurra y seque antes de untar. Reserve las anchas para envolver y tiras delgadas para amarrar.

  2. Hervir el puerco1 h 30 min – 1 h 45 min

    Ponga los trozos de puerco, las mitades de cebolla, el ajo machacado, el laurel y 10 g (2 cdta) de sal en una olla pesada. Cubra con agua por unos 3 cm (1¼ in). Lleve a hervor a fuego medio-alto, y baje a un hervor suave y constante —burbujas chicas, no un hervor fuerte— de unos 90–95 °C / 195–205 °F. Espume en los primeros 10 minutos.

    Cocine hasta que un tenedor entre en un trozo con poca resistencia, de 90 a 105 minutos según el tamaño. La carne debe deshebrarse con pinzas pero conservar algo de estructura; el puerco seco y fibroso se pasó de cocción o hirvió fuerte.

    Saque el puerco a un bol. Cuele el caldo por una malla fina y deseche los sólidos. Mida de 500 a 600 ml (2–2½ tazas) de caldo para la masa y manténgalo tibio. Guarde el resto para aflojar la salsa de chile y para el vapor, o para sopa después. Pruebe el caldo, que debe saber a puerco y sal, limpio y no turbio. Deshebre el puerco con dos tenedores en hebras de bocado mientras aún esté tibio.

    Por qué el hervor suave: el hervor agresivo emulsiona la grasa en un caldo turbio y aprieta las fibras. El calor gentil deja el caldo claro para la masa y la carne jugosa para el baño de chile.

    Cubra puerco, cebolla, ajo, laurel y 10 g (2 cdta) de sal con agua por 3 cm (1¼ in). Lleve a hervor y baje a 90–95 °C / 195–205 °F; espume los primeros 10 minutos y cueza 90–105 minutos hasta ablandar. Retire y deshebre tibio. Cuele el caldo; reserve 500–600 ml (2–2½ tazas) para masa y el resto para salsa o vapor.

  3. Armar el chile rojo25 min

    Mientras se cuece el puerco, o justo después, tueste los guajillos y anchos ya sin rabo ni semillas en un sartén seco a fuego medio, de 20 a 30 segundos por lado, hasta que huelan afrutados y oscurezcan un tono. No los ennegrezca; el chile quemado sabe amargo y marca toda la tanda. Cubra los chiles tostados con agua recién hervida y remoje de 15 a 20 minutos hasta que estén suaves y correosos. Escurra y reserve un chorrito del agua de remojo.

    Licúe los chiles suavizados con 2 de los dientes de ajo de la olla del caldo si todavía los tiene, o 2 frescos, más el orégano, el comino, el vinagre, los chipotles si los usa, 250 ml (1 taza) de caldo tibio de puerco y una pizca de sal hasta que quede totalmente liso, de 60 a 90 segundos. Cuele por una malla mediana hacia una cacerola, presionando con una cuchara; deseche las pieles duras y las semillas. Busque un puré espeso pero vertible, del color de un ladrillo rojo profundo.

    Entibie 15 ml (1 cda) de manteca, o una cucharada de la grasa espumada del caldo, en un sartén ancho a fuego medio. Vierta el chile colado; debe sisear y oscurecer un poco. Freír la salsa de 4 a 6 minutos cuece el sabor crudo del chile y concentra el dulzor. Revuelva seguido.

    Añada el puerco deshebrado y caldo suficiente para lograr un relleno húmedo y cuchareable, ni sopa ni hebras secas. Hierva suave de 8 a 10 minutos para que la carne beba la salsa. Pruebe de sal, de la acidez del vinagre y del picor que sube despacio. Enfríe a tibio antes de rellenar; el relleno caliente derrite la masa y provoca fugas.

    Prueba sensorial: un chile rojo bien hecho huele a fruta seca y humo, no a alacena polvorienta. En la lengua debe cubrir sin sentirse pastoso.

    Tueste los chiles sin semillas a fuego medio 20–30 segundos por lado sin ennegrecer. Remoje en agua recién hervida 15–20 minutos; escurra reservando un chorrito. Licúe 60–90 segundos con 2 dientes de ajo cocidos o frescos, orégano, comino, vinagre, chipotles opcionales, 250 ml (1 taza) de caldo tibio y sal; cuele. Fría con 15 ml (1 cda) de manteca a fuego medio 4–6 minutos, removiendo. Añada puerco y caldo hasta lograr relleno húmedo y cuchareable; cueza 8–10 minutos, sazone y enfríe a tibio.

  4. Batir la masa15–20 min

    En una batidora de pedestal con la pala, o en un bol ancho con cuchara de madera, bata la manteca sola a velocidad media-alta hasta que se vea esponjada y pálida, de 3 a 5 minutos. Debe sostener picos suaves al levantar la pala, porque el aire es el punto.

    Mezcle la harina de masa con la sal, y con el polvo para hornear si lo usa. Sume la mezcla seca a la manteca en tres tandas, alternando con caldo tibio y raspando el bol. Busque una masa suave y untable, como un hummus espeso o una masa de galleta floja, ni arcilla tiesa ni mezcla líquida. El líquido total varía con la marca de la harina y la humedad; empiece con 500 ml (2 tazas) y sume por cucharadas.

    La prueba de flotación, la señal tradicional: deje caer ½ cucharadita de masa en un vaso de agua fría. Si flota, hay aire atrapado y el vapor va a aligerar el tamal. Si se hunde, bata de 2 a 3 minutos más y vuelva a probar. El polvo para hornear es la desviación honesta cuando faltan brazos o tiempo; ayuda a levantar pero no reemplaza del todo la aireación de la grasa, así que bata primero la manteca.

    La masa fresca de nixtamal de una tortillería, si la consigue, suele pedir menos líquido y más ajuste de sal; la harina de masa necesita hidratación completa y un descanso corto. Lea su bolsa, porque la harina de masa para tortillas o tamales sirve, mientras que la "harina instantánea de maíz" de propósito desconocido suele fallar. No use polenta ni harina de maíz común, que no están nixtamalizadas y van a saber crudas y arenosas.

    Deje reposar la masa terminada 10 minutos cubierta con un paño húmedo. Debe oler limpiamente a maíz y a grasa de puerco.

    Bata la manteca suave, no líquida, 3–5 minutos hasta esponjar. Mezcle harina de masa, sal y polvo para hornear opcional; añada en tres tandas alternando con caldo a 50–55 °C / 120–130 °F. Empiece con 500 ml (2 tazas) y agregue cucharadas hasta que se pueda untar. Deje caer ½ cucharadita en agua fría; si se hunde, bata otros 2–3 minutos y repita. Use masa nixtamalizada, no harina común de maíz ni polenta. Repose 10 minutos bajo paño húmedo.

  5. Untar, rellenar, doblar40–50 min

    Monte una estación de trabajo con las hojas escurridas, la masa, el relleno, una cuchara y un paño húmedo sobre la masa para que no se costre.

    Tome una hoja, con el lado liso hacia arriba y el extremo ancho hacia usted, o hacia el lado contrario, porque la constancia importa más que el dogma. Unte de 2 a 2½ cucharadas (unos 40–50 g) de masa en un rectángulo delgado sobre la mitad ancha, dejando un borde de 2 a 3 cm (¾–1¼ in) abajo y a los lados, y una franja vacía más larga en la punta para doblar. La masa debe ir tan delgada que se adivine la sombra de la hoja; las paredes gruesas quedan densas.

    Ponga de 1½ a 2 cucharadas de relleno de puerco por el centro de la masa. Doble un lado largo sobre el relleno, y después el otro, de modo que masa toque masa y selle la costura. Doble la punta hacia el extremo abierto. Pare el tamal con el extremo abierto hacia arriba en la vaporera, o acuéstelos ligeramente inclinados. Amarre con una tira de hoja si el doblez no aguanta. Aparte unas hojas para forrar y tapar la pila.

    Sobre el untado: una masa gruesa y despareja se cuece en un cinturón crudo de un lado y una rotura del otro. Un untado delgado y parejo más una costura sellada es la razón de que el tamal terminado se desprenda limpio de la hoja.

    Mantenga la masa bajo paño húmedo. Unte 2–2½ cucharadas (40–50 g) finamente sobre la mitad ancha y lisa de la hoja, dejando bordes de 2–3 cm (¾–1¼ in) abajo y a los lados y la punta más libre. Añada 1½–2 cucharadas de relleno al centro. Doble los lados sellando masa con masa y suba la punta. Amarre si hace falta; reserve hojas para forrar y cubrir.

  6. Cocer al vapor1 h 15 min – 1 h 30 min

    Vierta de 3 a 4 cm (1½ in) de agua en la base de la vaporera; el agua no debe tocar los tamales. Forre la rejilla con unas hojas. Pare los tamales con el extremo abierto hacia arriba, apretados pero sin aplastar, para que el vapor circule entre ellos. Cubra con más hojas y la tapa. Lleve a hervor y mantenga un vapor vivo, que debe oírse, con la tapa caliente al tacto. Empiece a contar cuando el vapor esté constante.

    Cueza de 75 a 90 minutos. Revise el agua a los 40 minutos y añada agua hirviendo por el costado si va baja, nunca agua fría, que colapsa el vapor y agrede la masa. A los 75 minutos, saque un tamal y enfríelo de 2 a 3 minutos. Ábralo, y la masa debe soltarse limpia de la hoja en una sola pieza, sentirse cuajada y tierna, no como una pasta mojada. Si se pega por zonas, cueza de 10 a 15 minutos más y vuelva a probar.

    Por qué la prueba del desprendido: la masa pegajosa es almidón crudo todavía adherido a la celulosa. El vapor extra lo gelatiniza y lo cuaja. Los tamales pasados de vapor se secan en los bordes; los faltos de vapor apastan y se aferran.

    Apague el fuego y deje reposar la olla tapada de 10 a 15 minutos. Se firman al enfriar un poco y son más fáciles de desenvolver sin romper la superficie.

    Ponga 3–4 cm (1½ in) de agua bajo la rejilla, sin tocar los tamales. Forre con hojas; acomode tamales abiertos hacia arriba sin aplastar y cubra con hojas y tapa. Cueza con vapor constante 75–90 minutos; revise agua a los 40 minutos y añada agua hirviendo por el costado. A los 75 minutos enfríe uno 2–3 minutos: debe desprenderse limpiamente. Si se pega, cueza otros 10–15 minutos y repita. Repose fuera del fuego, tapado, 10–15 minutos.

Cómo guardarlo

Enfríe por completo. Refrigere en un recipiente hermético hasta 4 días. Congele los tamales envueltos, todavía en su hoja, en bolsas de congelación hasta 3 meses, sacando el aire. Recaliente desde el refrigerador al vapor de 15 a 20 minutos, o envueltos en una toalla de papel húmeda al microondas de 1 a 2 minutos, revisando a la mitad. Desde congelados, cueza al vapor de 25 a 35 minutos sin descongelar. No vuelva a congelar tamales ya descongelados. El relleno sobrante dura 3 días refrigerado y hace unos tacos o tortas excelentes.

Si algo sale mal

La masa se pega a la hoja.

Faltó vapor, o las hojas entraron mojadas. Cueza más tiempo, y seque las hojas antes de untar.

Tamal denso y pesado.

Poco aire en la grasa, o masa seca. Bata la manteca más tiempo, use la prueba de flotación, y añada caldo por cucharadas.

Se sale el relleno.

Demasiado relleno, o entró caliente. Enfríe el relleno, use menos, y doble mejor la costura.

Masa sosa.

Falta sal, o el caldo iba flojo. Sale la masa con decisión, y use caldo de puerco en lugar de agua.

Chile amargo.

Se quemaron los chiles secos. Tueste suave, y deseche las piezas ennegrecidas.

Puerco seco.

Un hervor fuerte, o exceso de cocción. Hierva suave y saque el puerco cuando se deshebre.

Las hojas se rompen.

Les faltó remojo. Remoje más tiempo, o use doble envoltura.

Sustituciones

Camino tradicional — masa fresca de nixtamal de molino, manteca pura batida hasta flotar sin leudante químico, puerco de un caldo largo, chile guajillo y ancho frito en grasa, hojas de maíz y un vapor largo en olla honda. Sin atajos en la prueba de flotación.

Desviaciones para una cocina de casa

Harina de masa cuando no hay masa fresca, señalada con claridad arriba. Polvo para hornear como seguro de levantado opcional. Chipotle en adobo por una nota de humo suave que no toda fonda de la CDMX usa. Las hojas de plátano no aparecen aquí, porque ese es otro mapa.

Ningún camino es menos mexicano

Uno está más cerca de la práctica del mercado; el otro pone la cena en la vaporera un martes sin viaje al molino.

Con qué servirlo

Sírvalos calientes, todavía en la hoja.

  • Chile rojo extra aparte, si guardó un poco
  • Jalapeños en escabeche, o cebollas estilo curtido
  • Un chorrito de limón
  • Café o atole, para las tandas de desayuno
  • Cerveza o agua fresca, para las de la noche

Una docena desaparece más rápido de lo que espera.

Preguntas

¿Puedo usar pollo en lugar de puerco?

Sí. Use muslos con hueso, hierva suave hasta que se deshebren, y conserve el caldo. El tiempo se acorta y el sabor cambia, pero sigue siendo chile rojo y siguen siendo hojas de maíz.

¿Sirve la manteca vegetal?

Flota si la bate, pero el sabor queda plano. La manteca de puerco es el punto de un tamal de puerco. Si no le queda otra, sume un poco de mantequilla por el aroma, sabiendo que eso es una desviación mayor.

¿Por qué harina de masa y no harina de maíz común?

La nixtamalización, esa cocción alcalina y el pelado, cambia sabor, nutrición y comportamiento de la masa. La harina de maíz común no pasó por eso. Sabe cruda y no liga igual bajo el vapor.

Mi prueba de flotación nunca flota.

Bata más tiempo, confirme que la manteca no se derritió a aceite, y revise que no esté aireando de menos una grasa fría y dura. La manteca a temperatura ambiente fresca es la que mejor bate. Sume polvo para hornear como respaldo, y de todos modos bata.

¿Puedo armarlos con un día de anticipación?

Sí. Rellene, doble, refrigere tapados, y cueza al vapor desde fríos sumando de 10 a 15 minutos al tiempo. Congélelos crudos solo si acepta una textura un poco más húmeda; congelar después de cocidos da mejor resultado.

¿Cómo sé si la vaporera tiene agua suficiente?

Escuche. El silencio quiere decir olla seca y fondos quemados. Un rugido suave es lo correcto. Tenga lista una tetera con agua hirviendo.

¿Pican?

El guajillo y el ancho son más fruta que fuego. El picor es moderado salvo que sume chile de árbol o más chipotle. Ajuste para su mesa.

¿Y los tamales oaxaqueños de mole en hoja de plátano?

Otra hoja, otra arquitectura de salsa, otro doblez. Búsquelos como primos, y no sustituya las hojas en esta receta esperando el mismo tiempo de cocción ni el mismo sabor.